20 cosas a tener en cuenta si nos encontramos ante una persona con autismo:

1- Ayúdame a comprender mi entorno. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder.

2- No te angusties conmigo, porque haces que también me angustie.
Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad.

3- No me hables demasiado, ni tampoco rápido.

4- Como otros niños y adultos, también necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga.
Hazme saber, de algún modo, cuándo he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos.

5- Necesito más orden del que tú necesitas, que el medio sea mas predecible de lo que tú requieres.

6- Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga.

7- No me invadas excesivamente. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo.

8- Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño.

9- Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender.

10- Las otras personas son demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple.

11- No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas.

12- No sólo soy autista. También soy un niño, un adolescente o un adulto.

13- Merece la pena vivir conmigo.

14- No me agredas químicamente.

15- Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa.

16- No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer.

17- No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona autista.

18- Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión.

19- Acéptame como soy.

20- Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación con los que llamas “normales”.

Quisiera mencionar que la inclusión educativa es la clave para fomentar su autonomía y su integración en la sociedad.

Por otro lado, el símbolo del autismo es el color azul porque representa lo que viven las personas que lo padecen y sus familias, pues “el azul tiene la peculiaridad de ser brillante como el mar, en un día de verano, y otras veces se oscurece como un mar en tempestad”.