El perdón de Dios

Cuando Dios envió a su Hijo al mundo no lo envió a cobrar deudas, sino que lo envió a perdonar, para que por medio de su sangre fuéramos limpios de todos nuestros pecados.

El perdón de esta deuda no fue un acto realizado por decreto (que hubiera sido fácil), sino por medio de la muerte de su propio Hijo.Lo que en verdad agrada a Dios es que reconozcamos que necesitamos de su gracia y su perdón.

El corazón de Dios es tan amplio, sus pensamientos son tan generosos, la provisión de la sangre de Jesús es tan abundante, que hay salvación para todo aquel que se acerca a Él con un corazón quebrantado. ¿Quiere recibir el perdón de sus pecados hoy? De usted depende, sólo de usted.***