El regreso del hijo pródigo

Yo no te veía aun,
Pero tu a lo lejos me mirabas;
Reconociste en la sombra al hijo que amabas.
Saliste corriendo y mi camino se acortaba.
Yo lloraba de tristeza, de vergüenza;
Tu de felicidad llorabas.
Esa tarde mis ojos hablaban:Perdóname!
No, no digas nada.
Y un abrazo profundo me estrechabas,
Y en tus brazos mi alma
Sus penas en lagrimas enjugaba.
Al oído me decías: No llores,Es una fiesta. Tu eres MI HIJO y esta es TU CASA.